Déjame fuera de la caja

Los estereotipos se hacen fuertes en función de la cantidad de personas que los comparten, convirtiéndose en creencias difícilmente refutables, y que solo pueden ser  desmontados abriendo espacios seguros de discusión a través de la educación y la compasión.

Una sociedad libre de estereotipos es una sociedad consciente donde no se discrimina por el cuerpo, por el color de piel, por la religión, por el tipo de trabajo que se hace, por el tipo de cabello o el estilo de ropa que se usa, por un título académico o por falta de uno, por el tipo de carro que manejas, por la enfermedad que se padece, por el barrio en donde se vive, en fin, cuando encajas a las personas ellas permanecen en estos parámetros establecidos por la sociedad.  Por  ejemplo, donde dicen que “si sales por la noche vestida provocativa a un bar es porque hombre buscas o no te valoras.”  

La mujer tiene muchos roles que cumplir, por ejemplo, como madres tiene que estar con sus hijos y no “dejarle esa crianza a más nadie” para no caer en el estereotipo de “mala madre” a la vez brillar y tener éxito profesional, a la vez tener que estar pendiente de la pareja, asegurarnos que no le falte nada y si la mujer no tiene pareja? Existe la creencia que la mujer soltera está sola y necesita conseguir un hombre para estar completa.  

Los cánones sociales de belleza también enmarcan estereotipos, si eres gorda, flaca, cabello rizado, cabello lacio.  La parte del peso corporal donde se infiere que tenemos que tener cierto peso y medidas corporales, sin celulitis, ni estrías para ser “perfecta”  el querer alcanzar esta perfección especialmente en las jóvenes adolescentes es un riesgo que genera trastornos alimenticios, ansiedades, depresión u otros.

En el tema de la sexualidad caemos en que si la mujer muestra algún apetito sexual o que quiera velar por su placer sexual es mal vista, cae en el estereotipo de ser una cualquiera, porque le parece importante satisfacer sus necesidades sexuales igual que el hombre.  Al final podemos observar claramente que en muchos de los estereotipos están bajo el paraguas de la desigualdad de género.

Tengo una larga trayectoria trabajando con madres adolescentes y si le preguntamos ¿Cuáles son los estereotipos de la sociedad hacia ellas?  Esto fue lo que algunas contestaron: 

“Tener un bebe a los 16 años la gente me ha dicho que por “puta” me paso esto.” Juana 16 años.

“El mensaje que he recibido ha sido, que por ser tan joven, no sé lo que hago con mi hijo.” Kristel de 18 años.

“Voy a ser mal ejemplo para mis amigas y parientes, por ende no se deben de juntar conmigo” dice Keittyn de 19 años.

El escuchar que las personas tienen estos estereotipos hacia las madres adolescentes les impacta enormemente.   ¿Cómo les afecta? Se convierte en un estigma donde la madre comienza a creer este estereotipo y siente que tiene que vivir de alguna manera justificando su conducta en todo momento.  Este sentimiento se convierte en inseguridad, baja autoestima, poca valoración por ella misma y por los demás, merecedora de sus angustias, desesperanza, depresión  entre otros problemas de la salud mental.  La madre se limita y rige su vida para  cumplir con reglas que satisfacen la sociedad, cualquier otra meta que vaya en contra de la “normalidad” se desecha.  

Lorena Bethancourt

Psicóloga