Corazón de talla grande

“Lo único que pensaba era en cómo me podría suicidar y si mi hija quedaría en buenas manos con mi madre, mi depresión me superaba, no encontraba una salida. Lloraba y lloraba, los pensamientos suicidas seguían en mi mente, solo quería morir. De repente se acerca una señora y me dice: ¿Quieres ser la imagen de mi tienda? Tengo una marca de ropa de tallas grandes y creo que estarías perfecta para ello”.

Sandra Alonso

Modelo, oradora motivacional, actriz y empresaria.

Con su cabello recién lavado y una sonrisa encantadora me recibe Sandra Alonso desde su “casa”… una sala de Zoom. Ambas estamos preocupadas porque no encontramos cómo grabar la entrevista e intentamos en vano hasta que decidimos volver a los métodos del siglo XX, tomando notas en una libreta.

A los pocos minutos de iniciar, la entrevista se va sintiendo cómoda y por lo visto para ella es natural que le pregunten cómo comenzó toda esta aventura y cómo su proyecto de vida de ser modelo de tallas grandes, oradora motivacional, actriz y empresaria se ha convertido en inspiración para muchas personas en especial para la mujer latinoamericana. 

Cuando le pregunto cómo llegó a ser una persona tan activa y polifacética, responde que ella misma se sorprende porque hace pocos años ella era una mujer como tantas otras: con un buen matrimonio y con una hermosa hija. Su vida avanzaba muy cómoda en uno de los mejores barrios de Pereira y su hogar era su proyecto de vida en esos momentos. Aunque su profesión era actriz, no la había ejercido, había estudiado en la Academia Charlot de Bogotá, dirigida por la actriz colombiana María Cecilia Botero. 

Todo parecía indicar que esas condiciones, para ella ideales, no cambiarían, pero la vida siempre nos sorprende y a Sandra le traería muchas sorpresas. Me cuenta que un buen día del año 2015 se vio sentada en un centro comercial en una condición deplorable: su matrimonio había fracasado, sentía que no tenía valor y el hogar por el que había trabajado tanto se había desmoronado. Se encontraba viviendo con su madre y sin empleo. Su autoestima estaba por el suelo y para colmo no tenía en los bolsillos dinero para regresar a su casa.

___ Lo único que pensaba era en cómo me podría suicidar y si mi hija quedaría en buenas manos con mi madre, mi depresión me superaba, no encontraba una salida. Lloraba y lloraba, los pensamientos suicidas seguían en mi mente, solo quería morir. De repente se acerca una señora y me dice: ¿Quieres ser la imagen de mi tienda? Tengo una marca de ropa de tallas grandes y creo que estarías perfecta para ello.

El ofrecimiento llegaba de parte de Martha Granados “La Mexicana”, como es conocida la dueña de una reconocida marca de ropa en Pereira. Pero Sandra se sintió ofendida, pensaba que se estaba burlando de ella. Ese no había sido precisamente su mejor día, sentía que era todo, menos bella, no traía maquillaje, no estaba bien arreglada y además su rostro estaba cubierto de lágrimas. ¿Cómo podría ser la imagen de una marca de ropa?

La señora Granados al ver que ella no reaccionaba le entregó su tarjeta y pidió el favor de ponerse en contacto porque su propuesta era en serio y la necesitaba. Sandra se quedó estupefacta sin saber cómo reaccionar, solo pensaba en cómo regresaría a su casa.

Me cuenta con su voz acelerada que decide irse del centro comercial, en la salida se encuentra con una de sus antiguas amigas que muy contenta le cuenta que está estrenando auto. Entre risas me dice que en vez de suicidarse aquel día, terminó llegando a su casa en un Mercedes Benz y con una oferta de empleo. Reconoce que ese fue el día en que todo cambió para ella, se convirtió en el día de su redención y liberación y en el nacimiento de la nueva Sandra Alonso.

No tenía idea de lo que era modelaje para tallas grandes o de cuánto podría cobrar, todo le parecía tan irreal.  Al llegar a su casa le cuenta a su madre lo que había pasado y para su sorpresa ella la apoya y la anima para que acepte esta oportunidad, pues lo peor que podría pasar es que no pasara nada.

Aconsejada por un amigo decide ir donde “La Mexicana” y pedirle 600 dólares por las fotos, cifra que le parecía exorbitante, pero que a Martha Granados le pareció muy baja y en compensación ofrece darle un adicional en ropa. Sandra firmó el contrato y salió de allí con el trabajo que cambiaría su vida.

__ Mi primera sesión de fotos para esta marca de ropa fue todo un descubrimiento, no puedo describir lo que sentía, estaba con un maquillador y con un fotógrafo para mí sola, pero no solo eso, yo conocía el trabajo de estos dos profesionales y sabía que eran los mejores y además la ropa que estaba modelando no era de gorda: las típicas blusas anchas y la ropa sin forma, era una ropa hermosa que encajaba perfecto en mi cuerpo, no me sentía gorda, me sentía bella, porque encontrar ropa para mí era todo un reto.  Decir que me sentía como una reina fue poco, pero a la vez con una mezcla de incredulidad y de inmensa gratitud, por lo que solo pude arrodillarme y dar gracias a Dios.

En sus ojos y su voz se nota la emoción cuando me dice que el cambio fue transcendental y el efecto de sentirse apreciada, valorada y bella había transformado totalmente sus pensamientos suicidas y deprimentes, lo que le hizo preguntarse: ¿cómo puedo ayudar a otras mujeres en mi misma situación? 

Imagen cedida

Decidió actuar, debía y necesitaba hacer algo, es así como publica una convocatoria para mujeres interesadas en ser modelos de tallas grandes, para su sorpresa llegaron más de setenta señoras. A pesar de que todos le decían que Pereira no era plaza para ningún negocio, se estaba dando cuenta que no era así, que Pereira tenía mucho por brindar. Lo que más le sorprendió es que no asistieron a la convocatoria amas de casa o desempleadas, la gran mayoría eran empresarias, profesionales, artistas y mujeres emprendedoras que querían un cambio de vida. Le cuenta su idea de negocio a su hermana Camila Alonso, y ambas le dan vida a la agencia de modelos Plussizesa especializada en modelos de tallas grandes y pionera en su ciudad. 

Plussizesa se convirtió en un éxito casi inmediatamente, participando en diversos certámenes como el Eje de la Moda, el Premio a Modelo Revelación Talla Grande, Expocamello y ferias de emprendimiento de la región. Su crecimiento se evidencia en las colaboraciones con reconocidas marcas como Madeira Exclusive, María & Compañía, Zacks, Bambazua, Vicsy Lencería, Bisumoda Pereira.

Su éxito no pasó desapercibido y Sandra comenzó a ser buscada por entidades y empresas interesadas en conocer su historia, su vocación de servicio y la contribución a la economía de la ciudad. Se convirtió entonces en oradora motivacional creando la conferencia “Los diarios de una gorda” que ha pasado por diversos eventos y tarimas con gran aceptación, siendo inspiración para las mujeres que la escuchan y agradecen que comparta su experiencia. 

Con su autoestima renovada retomó su amada profesión de actriz que tenía olvidada y comenzó a presentarse a audiciones para numerosos proyectos siendo elegida en producciones nacionales como  la película colombiana Antes del Fuego, basada en la toma del Palacio de Justicia, las series: El cartel de los sapos, Padres e hijos y Tu Voz Estéreo;  y producciones locales con el canal Telecafé en las series La Cimarrona y La tía Remedios y el programa Hiperconexion Viral.  Trabaja además en locución y como clown hospitalario con la Fundación Paradigma.

Hoy considera que su mayor satisfacción es su labor con las mujeres, al ayudarles a sentirse valiosas, es consciente del efecto de dar una oportunidad a alguien sin esperanza y observar cómo florece y brota lo mejor de ella.  Destaca tres casos de los cuales se siente particularmente orgullosa: el primero, es el caso de Tibisay Marín, diseñadora de modas que llegó muy tímida como modelo, un poco opacada, y ahora es una empresaria que no solo se siente segura ante las cámaras sino que tiene su marca de trajes de lujo para tallas grandes. El segundo, es el caso de Aura Milena Henao Navarrete, una odontóloga que quería hacer algo nuevo con su vida y ahora es la imagen de numerosas campañas y vallas publicitarias para importantes marcas de ropa. Y el tercer y último caso el de Mónica Muñoz, que potenció su profesión de maquilladora con constantes e importantes contratos. Las tres han participado en certámenes de belleza de talla grande con excelentes resultados y son un orgullo para la agencia Plussiseza.

Tibisay
Aura Milena

Mónica Muñoz

__ Soy consciente que hay un culto por la delgadez pero no quiero pelear con esa realidad, la acepto y la dejo pasar porque sé que existen otras realidades y estéticas. ¡No sabes cuántas veces me ofrecen planes de adelgazamiento!, antes me molestaba y peleaba, pero ahora solo lo dejo pasar, lo más importante para mí es que la mayoría de las modelos que pasan por mi agencia tienen un cambio de vida y recuperan su autoestima”.

Ya para terminar, le pregunto por el tema de la salud, si no le preocupa que se le considere como alguien que fomenta la mala alimentación o si le han hecho este tipo de cuestionamientos. 

__ Nunca promuevo la mala salud, de hecho me ejercito mucho y tengo una vida muy saludable y cuido mucho la alimentación de mi hija, el caso es que independientemente de la comida hay personas con condiciones de salud que no se les hace posible bajar de peso, mi diagnóstico es un desorden hormonal y así sucede con muchas mujeres que tienen un tipo de cuerpo independientemente de lo que coman, es por eso que es importante la aceptación, no todas podemos encajar en una talla y en un estilo de cuerpo, hay variedad.

Sandra hace parte de un movimiento que ya venía ganando terreno en el mundo con las estadounidenses Ashley Graham y Whitney Thore del reality My Big Fat Fabulous Life  conocida en Latinoamérica como “Grandiosa”.  Ambas abordaron el tema de la obesidad en las pasarelas y en la industria del espectáculo y mostraron que era posible tener vidas extraordinarias, ser empresarias y ser ejemplo para otras mujeres independientemente de su peso. 

__ Descubrí que existen ángeles y Martha Granados ese día fue un ángel para mí, quiero ser un ángel para otras mujeres. Quiero que sepan que SIEMPRE HAY UN RECURSO, SIEMPRE HAY UNA OPORTUNIDAD.

Como reflexión podemos decir que el cuerpo de la mujer latinoamericana se ha convertido en un recurso que no se ha utilizado de la mejor manera, es utilizado como un pasaporte. El narcotráfico y la industria de la pornografía han cosificado el cuerpo femenino, lo que ha fomentado la proliferación de soluciones quirúrgicas con el fin de uniformar el cuerpo de la mujer, algunas de estas soluciones con consecuencias mortales. Afortunadamente, existen mujeres como Sandra Alonso que se preocupan por cambiar esas miradas estrechas y abren para las mujeres múltiples posibilidades, donde el cuerpo juega un papel importante pero no como un elemento de intercambio sino de liberación. Actualmente Sandra con su emprendimiento no solo es ejemplo en Pereira su ciudad natal, sino en su país Colombia, y ahora poco a poco en toda Latinoamérica.

@sandraalonso_actriz

Por: Margarita María Echavarría Ruíz


Comunicadora social – Periodista de la Universidad de Antioquia con Maestría en Gestión Cultural.