El sol sale para todos, una cuestión de actitud

Si lo puedes ver, apreciar, confiar en el mundo de posibilidades que tenemos todos los seres humanos de cuidarnos, valorar y respetar lo que sentimos, estaremos bajo el mismo cielo el mismo sol y gozaremos de las infinitas circunstancias para realizarnos en lo que decidamos hacer, sin embargo, existen estereotipos y también perjuicios

aprendidos que nos limitan y separan no sólo de las metas o sueños anhelados si no también del contacto y cuidado de nosotros mismos. En este punto en particular me gustaría compartir parte de mi experiencia como mujer en los momentos que he tenido ansiedad, inseguridad, insatisfacción, conductas que de alguna manera me llevaron a obsesionarme en ciertas áreas y actividades para tapar mi vacío interior.

Ciertos comportamientos obsesivos traerían como resultado un desbalance personal. Por ejemplo, el exagerado cuidado hacia mis hijos, mi trabajo en general, las demás personas como familiares o amistades y el sentido de perfección para hacer todo bien, me agotaron, se comprometió mi autoestima y mis otras áreas vitales como la de pareja, cuidado y evolución personal, entre otras se estancaron, prevaleciendo un sentimiento de inconformidad. Por otra parte, en el caso de mi mejor amiga, ella se obsesiono por lucir joven, delgada, bella, se presionó a tal nivel que vivía bajo una dieta estricta, exceso de ejercicios, cuidados de belleza extremo y por último la cantidad de cirugías plásticas. Pareciera que nunca estaría conforme. Aparentaba aires de superioridad y en ella prevalecía sentimientos negativos como la envidia, la ira al pensar y compararse de que alguien podría lucir mejor que ella. En ambos casos se vive bajo un estrés crónico y un nivel alto de ansiedad y evidentemente una desconexión total con nosotros mismos que trae como consecuencia el fracaso, el estrés hasta llegar a enfermar física y/o psicológicamente. El primer paso para salir en ambas situaciones es reconocer que se necesita ayuda para descubrir el proceso personal que se está atravesando y llenarse de coraje suficiente para quitarse las máscaras, mentiras o ego, que son los sentimientos negativos, miedos, rabia que se acumularon en algún momento de nuestras vidas en el cual hay que revisar, comprender, tomar conciencia para perdonar y perdonarnos. Con esta liberación se llega a sentir quietud y un sentimiento de agradecimiento y bondad hacia nosotros mismo y los demás. Desde este estado podremos ver con claridad, enfocarnos en nuestras metas y disfrutar de los pequeños y sencillos detalles de la vida. Sentiremos amor una conexión con todo y una claridad de que el sol sale para todos. 

A continuación, quiero compartir un poema que escribí hace 15 años para un grupo de personas con Sida.

Qué le pasa a tu corazón que no se abre­­
Qué le pasa a tu corazón que no se abre
 
Callada e incierta la noche, desnuda de tanta belleza
florece naturalmente radiante de tantas estrellas
debajo de los matorrales allí dentro de una gran cueva
yo vivo y lloro en silencio atado de tanta pobreza
de alma espíritu y mente, y lleno de mucha tristeza
me cierro muy lentamente
llenando la copa de ira, tristeza derrota y desarmonía 
qué hago Dios mío 
te entrego mi vida
transforma mi carga y llénala de vida
de fuego poder de dinamita que rompen los muros que me esclavizan
abriendo paso al cierre de herida, libertad eterna confianza en mi vida 
Que me reconcilia con el creador de mi vida
Que siempre me espera y me dice en voz alta
 
Qué le pasa a tu corazón que no se abre­­
Qué le pasa a tu corazón que no se abre

Mariana de las Flores

Emprendedora, Psicopedagoga, asesora estética (Cosmética Orgánica) conferencista y escritora enfocada en la calidad de vida y bienestar de los seres humanos.