Para muchas mujeres los estereotipos de belleza tienen una influencia directa en la decisión del tipo de alimentación que practican. Las dietas representan un mercado importante en la industria alimentaria y estética, llevando a las consumidoras a deficiencias nutricionales y trastornos de la conducta alimentaria con tal de alcanzar estándares sociales que les permita ser aceptadas o catalogue como exitosa.
Ligar la imagen corporal al éxito como proyección social, importancia de la moda y las tendencias de marca, accesorios, juegan un papel importante en la clasificación de los estereotipos corporales que la mujer identifica como ideales para la belleza, incluyendo la dieta como parte de ese universo.
A través de la apariencia física la mujer se ve reafirmada y con ello la necesidad de aceptación o el miedo a ser rechazada por no cumplir con lo pautado en su círculo social. La presión a la que se ve sometida desde le nacimiento – aún sin tener conocimiento de causa- por los estándares de belleza y la complexión física según los estereotipos sugeridos, genera la búsqueda sobre la supuesta perfección. Va provocando que a edades muy tempranas, cuando todavía no se ha terminado de completar el proceso de crecimiento, comiencen a realizar cambios en el físico con cirugías y practicando patrones restrictivos de alimentación para alcanzar ese estereotipo deseado.
En cada núcleo familiar hay una definición de estereotipo, el gusto o la influencia, depende de las creencias, los traumas vividos, las tradiciones o herencias, con los que las exigencias, prejuicios y preconceptos, que provocan que a lo interno se vayan creando aceptación o rechazo por el físico de las mujeres de la familia. Tal es el caso de familias donde ha habido limitante económica o escacez de alimentos y estar gordito es señal de que hay comida y se es saludable.
La alimentación es el resultado patrones conductuales y psicológicos pero que recaen en las directrices alimentarias por tanto, inicia la travesía por la dieta perfecta para el cuerpo perfecto. No así los resultados dependerán del tipo de anatomía con la que se nace y las frustraciones de igual manera no dejarán de sentirse, cuando el resultado esperado no coincida con la imagen mental proyectada como resultado final de la dieta practicada.
El rechazo a la apariencia física afecta la autoestima, la necesidad de encontrar resultados a lo externo con dietas mágicas, limitantes o reductoras para complacer el gusto físico y la aceptación de lo que se considera el ideal no serán suficientes. Esto trae consigo el deseo de encontrar la perfección y la práctica de métodos para reducir el peso, desde tés, purgantes, ayunos, y dietas reductoras, restrictivas.
El estereotipo corporal puede hacer que se limite o se consuman alimentos compulsivamente ambos casos ponen en riesgo la salud. Surgen trastornos alimentarios, que lleve a condiciones realmente serias y atente contra la vida, acarrear problemas digestivos que afecten de forma permanente su vida con tal de alcanzar estereotipos considerados normales.
El rechazo o consumo por los alimentos puede generarle tal inseguridad a una mujer que llega a tenerle miedo a comer o un apego tan grande por la comida que en ambas situaciones le lleva a una afectación de su salud, física, mental y psicológica, no aceptar su contextura física, suprimir los alimentos, incurrir en el castigo y la culpa por comer y mala relación con la comida que afecte su estado nutrición.

Ivis Marcela Armien
Nutricionista -Dietista egresada de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Con 31 años de formación profesional.
Especializada en manejo de Coaching Nutricional, PNL en Salud y Atención Plena de las emociones y alimentación.
También posee una especialidad en Bioquímica de la Nutrición y tratamiento de enfermedades metabólicas, con
22 años en Atención clínica nutricional a nivel privado adultos y embarazadas
Gerente NUTRIR S A
Profesora de Práctica de Nutrición Clínica UIP
Ubicada en consultorios Royal Center
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