Alimentación de la mujer con igualdad

Generar igualdad también se aplica para la alimentación con equidad.  Recordemos que la alimentación es fundamental para una buena salud, un crecimiento adecuado y una calidad de vida de las niñas y mujeres.  Hago énfasis, para resaltar el papel  primordial que cumplimos las mujeres en la reproducción. Sin buscar discriminar al género masculino sino que sepan que son parte de esto y deben involucrarse; porque ese cuidado alimenticio de la mujer repercute en todo  y es el resultado de la participación de ellos.

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El cuidado de la alimentación o cuidar del estado nutricional de la mujer antes del embarazo es determinante. Ya es algo tardío, la sola idea de pensar en la  alimentación de la mujer como un grado de importancia suprema al momento de la gestación.  Debemos estar alerta, que la atención de la alimentación materna no inicia cuidando de la mujer durante el proceso del embarazo, se mantiene a lo largo de la vida de una mujer desde su concepción y depende de todos.  Por ende, el objetivo en ese proceso de vida, para garantizar la salud de la descendencia es una responsabilidad de todos los actores que componemos la sociedad para beneficio  conjunto.

Podría decirse de alguna manera que  “La alimentación de una niña repercute en la vida de todos” Una semilla buena dará como resultado un fruto con condiciones similares. De allí que para los humanos representa la mismas características para la procreación. Una mujer con excelente estado nutricional dará como resultado hijos fuertes, inteligentes y sanos que repliquen el proceso de vida de la misma manera.  

Existe la falsa creencia que “las niños deben comer las presas más grande porque son más fuertes” siempre recuerdo una anécdota de infancia a los 9 años, en la que a mi me daban de presa la alita del pollo y a mi hermano le daban la pechuga y mi mamá me decía que era porque él era hombre y más grande.  Cuando estudié la carrera de nutrición, comprendí que eso era conceptos adquiridos por el grado de jerarquía que se le atribuye al hombre y la sumisión de la mujer que ni siquiera tiene derecho a comer según sus necesidades nutricionales con equidad.

Sin embargo,  no está considerado el papel que juega la preparación de alimentos con equidad, existen familias en donde la mujer es la encargada de la preparación en el hogar, a pesar que también trabaja fuera.  La costumbre que la mujer, es la encargada de la cocina y alimentar a los hijos y al esposo o “jefe de familia” pasa de generación en generación como tradición.

Es usual para la sociedad que la mujer, al llegar a su hogar continúe otra faena y además deba encargarse de cocinar, a pesar de no gustarle. Pero no es usual que el hombre se encargue y que a la mujer no le guste cocinar, siendo tildada de ser una mujer irresponsable o floja; porque la sociedad lo impone como una tarea ligada a la mujer. Y también es la misma sociedad que condena al hombre que se encarga de cocinar y participa en las tareas del hogar, estereotipando que cocinar y cuidar a la familia es papel para la mujer y nadie más.

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Pasa inadvertida que la responsabilidad familiar, genera un descontrol en la alimentación en la mujer. Saltándose comidas, comer de manera desbalanceada y poco variada, en cantidades inadecuadas por la irregularidad en sus horarios de alimentación. De esta manera la mujer va perdiendo la noción de lo que come y de la importancia del autocuidado. Al no poder responder a las demandas de su organismo cuando tiene hambre, recurre a los dulces para aplacar la supuesta ansiedad que presenta lo que va afectando su salud y su autoestima.  Todo esto genera una serie de reacciones que la colocan en desventaja frente al hombre física y emocionalmente.

El Covid 19 dejó en evidencia, la importancia de la organización en la  alimentación.  No se puede dejar de comer nunca en la vida y la pandemia hizo que instintivamente las personas, corrieran a comprar alimentos para el sustento físico e inmunológico de ellas y sus familias.  Algunas mujeres pudieron organizarse y  darse cuenta que comer las comidas en horas regulares del día podía ayudarles. Otras entendieron que debían hacer algo para no salirse de control y por el estado de crisis que vivían,  evidenciaron que la alimentación era su escape para liberar el estrés o simplemente se percataron que debían alimentarse mejor. Pero muchas consideraban que el hombre no sabía comprar alimentos y simplemente no delegan ciertas funciones del hogar por que de alguna manera, siguen sintiendo que los hombres no lo pueden hacer y le restan participación.

Ivis Marcela Armien

Nutricionista -Dietista egresada de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Con 31 años de formación profesional.
Especializada en manejo de Coaching Nutricional, PNL en Salud y Atención Plena de las emociones y alimentación.
También posee una especialidad en Bioquímica de la Nutrición y tratamiento de enfermedades metabólicas, con
22 años en Atención clínica nutricional a nivel privado adultos y embarazadas
Gerente NUTRIR S A
Profesora de Práctica de Nutrición Clínica UIP
Ubicada en consultorios Royal Center
6616-6136 consultas On line

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