Damaris Sánchez, una panameña que presta su voz en la defensa del medio ambiente.
El reciente distrito de Tierras Altas que debe su nombre a su característico relieve montañoso que se eleva imponente sobre el territorio panameño es el protagonista de un importante movimiento del cual Damaris Sánchez Samudio se ha alzado como una de sus líderes. Su historia con el activismo social se remonta al año 1993 cuando se une como secretaria a un interesante proyecto llamado AMISCONDE, Amistad: Conservación y Desarrollo, iniciativa Binacional (Costa Rica – Panamá) financiada por Conservación Internacional, la Universidad de Clemson y la Corporación Mc. Donald’s y liderada por la Fundación para el Desarrollo Sostenible de Panamá FUNDESPA. Ese sería el inicio de una vida dedicada a la lucha por la conservación del medio ambiente en Panamá.
Damaris una licenciada en Programación y Estadísticas no esperaba verse involucrada en temas ambientales aunque era sensible al tema. Producto de una crianza muy especial y oriunda de Cerro Punta quiso estudiar lo relacionado con la computación, algo muy alejado de los temas ambientales. Pero la vida y su historia personal la conectarían a su región y a la naturaleza. Desde muy joven sentía esa conexión, cuando su padre, un hombre machista no le permitía salir ni a ella ni a sus hermanas, la única distracción de las muchachas era salir a los campos de Cerro Punta, para disfrutar de su vegetación, sus senderos y sus ríos. Damaris siente que el ejemplo de sus padres dio forma a su manera de ver la vida y les agradece por el ejemplo y los valores inculcados, sobretodo el ejemplo de su madre, una mujer con un espíritu de superación admirable que terminó sus estudios ya adulta y emprendió su propio negocio en la producción de flores. Su padre que, aunque celoso y machista, valoraba el estudio y quiso para sus hijas la independencia y la superación. «Mi padre participaba de grupos juveniles religiosos, de él aprendimos la labor social y el trabajo colectivo», nos cuenta Damaris.
“Cuando empecé en el proyecto me enamoré de su misión; Cerro Punta a pesar de ser un sitio maravilloso es un lugar vulnerable con una historia de desastres y quería hacer algo por las familias que a diario lo perdían todo, lo hice por muchos años sin pensar que un día mi familia también sería afectada, pues en el año 2017 un sismo destruyó la casa que había levantado por 20 años. Es por eso que entiendo perfectamente a las familias de Cerro Punta, sé que el tema es complejo y desborda la capacidad de los gobiernos locales y organizaciones”.
PROYECTO AMISCONDE Y FUNDICCEP
El proyecto que la inició por todo este camino buscaba desarrollar cuatro componentes: agricultura sostenible, organización, educación ambiental y protección del medio ambiente, era algo muy acorde a su filosofía de vida. Tomó como piloto al corregimiento de Cerro Punta por su historial de zona vulnerable, pero la idea era que todo este aprendizaje del trabajo comunitario tuviera una continuidad. Fue así como por iniciativa de varias personas entre ellas Damaris, se conformó la Fundación para el desarrollo Integral del corregimiento de Cerro Punta FUNDICCEP que daría continuidad a los pilares del proyecto Amisconde.
FUNDICCEP se constituye en el año 1996 por un equipo de trabajo estructurado por una junta directiva expandiéndose fuera de Cerro de Punta hacia otras comunidades como los distritos de Río Sereno, Dolega y Boquete. En 1998 Fundiccep ejecuta el programa PlagSalud del Ministerio de Salud en distritos de Tierras Altas de la provincia de Chiriquí y en 2001 promueve la Red de Organizaciones locales ADATA Alianza para el desarrollo ambiental de Tierra Altas.
Cada vez más consolidada Fundiccep logra recibir apoyo de importantes entidades como la Fundación Natura, Conservación Internacional, The Nature Conservancy, Rare y Usaid-Ofda con el fin de desarrollar propuestas en el ámbito de la educación ambiental, gestión comunitaria, conservación de suelos y agua, reforestación, prevención y acción ante emergencias, prevención y control de incendios forestales, mejora en las prácticas productivas, agricultura orgánica entre otros. Convirtiendo a esta organización en una de las de más alto perfil en cuanto al desarrollo de temáticas ambientales en el país. Actualmente Damaris es Directora ad honorem.
MUJERES QUE LIDERAN EL CAMBIO EN PANAMÁ
Nos cuenta cómo la participación de las mujeres a lo largo de las distintas etapas de los grupos que han estado en alianza con Fundiccep han sido muy importantes al visibilizar a líderes natas como es el caso de Lourdes Gaitán que lidera el Grupo de Productores Orgánicos y es ya una reconocida líder a nivel nacional en el tema de la producción orgánica.

Su hermana Ana Sánchez es también una sobresaliente activista, es la actual presidenta del grupo Amigos del Parque Internacional Amistad y es administradora de una planta de producción de abono orgánico, presta el servicio de hostal y organización de pasantías de estudiantes extranjeros que vienen a la comunidad. Ana ayuda a establecer una relación entre las familias de la comunidad de Guadalupe y estos estudiantes que pasan entre dos y tres semanas en el área; ella también es integrante del Comité de la cuenca del Río Chiriquí Viejo.
Otra líder representativa es Flora Amador de la Asociación Agroecoturística La Amistad -ASAELA que lidera mujeres que estaban dedicadas al hogar y que se capacitaron para desarrollar un proyecto turístico.
Damaris también destaca a otras mujeres de la región en la lucha contra las hidroeléctricas como Sabdi Granda de la Coordinadora Bugabeña, y Weni Baggama de la Comarca indígena Ngäbe-Buglé en la defensa del río Tabasará. Ambas lideran luchas en sus respectivas comunidades y dan ejemplo de permanencia y constancia durante muchos años.
“Creo que mi liderazgo fue el de asumir responsabilidades, no fue planificado. En los momentos que se necesitaba mi apoyo, donde hubo que hablar, plantear argumentos, escribir y resumir documentos, representar en diálogos y discusiones, estuve presente. Pienso que eso también le ha pasado a las mujeres de Tierras Altas, hemos visto la necesidad de hacernos cargo y es allí cuando empezamos a asumir el liderazgo que llevamos dentro”, enfatiza Damaris.
En el caso de Fundiccep Damaris es clara al afirmar que no fue una iniciativa exclusiva de ella, sino que varias personas muy valiosas participaron y la sacaron adelante y la convirtieron en lo que ahora es.
El liderazgo femenino en Tierras Altas, afirma, no es abundante y representativo, casi siempre son hombres los que están al frente de esos temas, las mujeres se integran con el fin de mejorar las condiciones de su comunidad y la de sus familias. Cree que se puede lograr un desarrollo inclusivo, que ellas sean parte de las decisiones y que su voz sea atendida.

“Las mujeres tienen mucho que decir, y cuando ellas se comprometen es un hecho que se alcanzan metas, lo asumen como si fuera parte de sí mismas, se necesita la participación de todos, el tema ambiental no debe ser un asunto exclusivo de ambientalistas” y las mujeres se hacen cargo, afirma.
Desde el día en que nació en 1970 hasta hoy 51 años después, Damaris ha sido testigo de daños y muertes. Su propósito es contribuir a que la gente esté mejor informada y alerta y puedan salvar su vida y la de sus seres queridos, proteger los recursos naturales y enseñar a las nuevas generaciones a respetar la vida y el medio ambiente. Le gusta que su trabajo al servicio de la comunidad sea un ejemplo para muchas mujeres panameñas y latinoamericanas que quieren cambios en sus comunidades y que sepan que su contribución es cada vez más visible.

Por: Margarita María Echavarría Ruíz
Comunicadora social – Periodista de la Universidad de Antioquia con Maestría en Gestión Cultural.
