Autocompasión

Por: Alexandra Patiño H.

¿Qué es lo que haces cuando cometes un error o cuando estás pasando por una situación que te produce sufrimiento?

¿Eres de los que te recriminas y autoflagelas diciéndote lo tonto o tonta que eres? Si estás pasando por una circunstancia que te produce sufrimiento, te castigas pensando “¿Por qué a mí? ¿Qué hice para merecerlo?” Y, cuánto pensamiento autolesionador hay.

Pero, si ese error o esa circunstancia la tiene un ser muy querido, ¿Tú como reaccionarías? Lo más probable, sintiendo mucha compasión.

Entonces, veamos qué es la compasión:

Según el Diccionario de la Real Academia Española

“Del tardío compassio, -ōnis.

Sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien”.

Ese sentimiento de pena e identificación que podemos sentir por otro nos lleva a la acción, a querer aliviar de alguna manera su sufrimiento, a ser amables, cariñosos. Entonces, ¿Por qué, cuando se trata de nosotros, no hacemos lo mismo?

Veamos, qué es la autocompasión: Es detenernos a observar el error que cometimos o la situación que nos está produciendo sufrimiento y tratarnos con amabilidad.

Dice Kristin Neff, doctorada de la Universidad de California en Berkeley y actualmente Profesora Asociada de Psicología Educativa en la Universidad de Texas en Austin, que debemos decirnos a nosotros mismos: «Esto es realmente difícil en este momento». “¿Cómo puedo consolarme y cuidarme en este momento?”.

En lugar de criticarnos, juzgarnos y -si tuviéramos el látigo a mano- autoflagelarnos porque las cosas no salieron como queríamos o cometimos un error, mirarnos como los seres humanos que somos, que podemos cometer equivocaciones, tomar malas decisiones o elecciones, que podemos pasar momentos difíciles por mucho esfuerzo que pongamos para que todo vaya bien, que las pérdidas humanas y materiales a veces son inevitables, que nadie está exento de que ello suceda, en la medida que entendemos nuestra vulnerabilidad, podemos mirarnos con amabilidad y comprensión.

Me gusta lo que la doctora Kristin Neff dice al respecto “Quizás lo más importante, tener compasión por ti mismo significa que honras y aceptas tu humanidad”. Creo que a veces olvidamos que somos eso, humanos, y no unas súper máquinas que no tienen permitido equivocarse o sentir sufrimiento.

Es importante no confundir autocompasión con tomar el rol de víctimas La Real Academia define hacerse alguien la víctima:

“Quejarse excesivamente buscando la compasión de los demás”.

Realmente, son dos conceptos diferentes, podemos decir que la autocompasión es volvernos el amigo que otra persona quisiera tener si estuviera pasando por algo similar, llevándonos a la acción para resolver y no desarrollar un comportamiento victimista, creyéndonos los únicos en todo el universo a quienes les pasan cosas malas.

Empezar a practicar la autocompasión puede traernos varios beneficios, sobre todo en nuestra salud física. Existen varios estudios al respecto:

Baja los niveles de estrés.

Ayuda a combatir la depresión.

Mejora las relaciones con uno mismo y con los demás.

Ayuda a asumir los problemas de una manera más tranquila.

Nos ayuda a ver la vida de una manera más gentil, entre otros muchos otros beneficios que irás descubriendo en la medida en que practiques la autocompasión.

Mi intención con este artículo es hacerte una invitación a practicar la autocompasión y que te tomes una pausa en el alocado día a día que puedas tener para que reconectes con tu Ser y animarte a conocer más de estas prácticas que realmente nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida. Para una mejor comprensión te comparto los tres elementos que indica la doctora Kristin Neff. Los he tomado textualmente, habiendo usado el traductor de Google; el original se encuentra en inglés: https://self-compassion.org/the-three-elements-of-self-compassion-2/

1. Bondad hacia uno mismo versus autocrítica.

La autocompasión implica ser cálido y comprensivo con nosotros mismos cuando sufrimos, fallamos o nos sentimos inadecuados, en lugar de ignorar nuestro dolor o flagelarnos con la autocrítica. Las personas autocompasivas reconocen que ser imperfecto, fallar y experimentar dificultades en la vida es inevitable, por lo que tienden a ser amables consigo mismos cuando se enfrentan a experiencias dolorosas en lugar de enojarse cuando la vida no alcanza los ideales establecidos. Las personas no siempre pueden ser u obtener exactamente lo que quieren. Cuando se niega o se combate esta realidad, el sufrimiento aumenta en forma de estrés, frustración y autocrítica. Cuando se acepta esta realidad con simpatía y amabilidad, se experimenta una mayor ecuanimidad emocional.

2. Humanidad común vs. Aislamiento.

La frustración por no tener las cosas exactamente como queremos suele ir acompañada de una sensación irracional pero generalizada de aislamiento, como si «yo» fuera la única persona que sufre o comete errores. Sin embargo, todos los humanos sufren. La misma definición de ser “humano” significa que uno es mortal, vulnerable e imperfecto. Por lo tanto, la autocompasión implica reconocer que el sufrimiento y la inadecuación personal son parte de la experiencia humana compartida, algo por lo que todos pasamos en lugar de ser algo que me sucede solo a “mí”.

3. Atención plena frente a sobreidentificación.

La autocompasión también requiere adoptar un enfoque equilibrado de nuestras emociones negativas para que los sentimientos no se repriman ni se exageren. Esta postura equilibrada surge del proceso de relacionar las experiencias personales con las de otros que también están sufriendo, poniendo así nuestra propia situación en una perspectiva más amplia. También se deriva de la voluntad de observar nuestros pensamientos y emociones negativos con apertura y claridad, para que se mantengan en una conciencia plena.

La atención plena es un estado mental receptivo y sin prejuicios en el que uno observa los pensamientos y sentimientos tal como son, sin tratar de suprimirlos o negarlos. No podemos ignorar nuestro dolor y sentir compasión por él al mismo tiempo. Al mismo tiempo, la atención plena requiere que no nos “identifiquemos en exceso” con pensamientos y sentimientos, de modo que seamos atrapados y arrastrados por la reactividad negativa.

El consejo de la doctora Kristin Neff -para empezar a ser auto compasivos- es pensar qué le diríamos, cómo trataríamos a un amigo que esté pasando por lo mismo, en qué lenguaje, qué tono de voz usaríamos.

Me gustaría agregar dos prácticas que, en lo personal, uso conmigo misma: Una, es la gratitud. Aprendí que de todo lo malo siempre sale algo bueno, aunque en el momento no lo vea. Y, la otra, es pensar que el mundo no se va a detener por lo que estoy pasando y que necesito seguir avanzando con él hasta el último día de mi vida.

Un comentario en “Autocompasión

  1. Me encantó tu árticulo!
    Muchas gracias por compartirlo! Complementaria que el amor compasivo requiere estar en un nivel de consciencia que nos permita comprender que todos los seres estamos librando una batalla individual para evolucionar y expandirnos. Cuando abrazamos amorosamente al otro desde esa óptica, nos evita sentir lástima y a ganar la capacidad de amarlo justo como es.
    Hacerlo consigo mismo no empuja a generar un círculo virtuoso al colocarnos en ese nivel de consciencia para abrazarnos a sí mismos en esa comprensión de que en esta vida, pocas veces, sale todo bien a la primera… 🙂🙂🙂

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