Reivindicar el trabajo de otra mujer es una forma de celebrar por todas las mujeres

La escritora colombiana Olga Echavarría reivindica la obra de una talentosa poeta antioqueña nacida en 1920 cuya obra estaba en el anonimato.

Por: Margarita Echavarría Ruiz

“Conocí muchas historias de mujeres que murieron en la oscuridad, en el anonimato, quiero hacer justicia por ellas, sacarlas a la luz y que los lectores las conozcan como es el caso de Dolly Mejía”

Me pregunté ¿Quién es esta mujer tan extraordinaria? Por eso decidí no solo investigar más sobre su vida sino escribir sobre ella

Olga Echavarría Ruiz

Una elección valiente

Es difícil hablar de tu propia hermana y mucho más difícil escribir sobre ella cuando sabes que es una excelente escritora. Puedo comenzar contando que de pequeña era bien seria y evitaba jugar conmigo, muy seguramente por mi carácter alegre y revoltoso. Se expresaba con buen vocabulario para su corta edad. Cuentan mamá y papá que se sorprendían de lo bien que hablaba, que no tuviera la forma típica de hablar mimado o infantil, cambiando palabras o comiéndose letras. Su forma de hablar, causaba impresión en quienes la escuchaban.

Quizá esa forma de hablar tan correcta y cuidada desde niña vislumbraba su futura relación con las letras y su amor por la escritura. Siempre con un libro en la mano o en actividades artísticas como el teatro. Era una joven que participaba en cuanta tertulia o taller de escritura había. Vivía siempre rodeada de amigos artistas, lo más natural hubiese sido que se inclinara por una carrera artística, pero en contra de todo pronóstico decidió estudiar Ingeniería en Sistemas.

Con el pasar del tiempo seguramente se dio cuenta que la ingeniería no era lo suyo, decide entonces comenzar de cero una nueva profesión, en este punto debo confesar que admiré la valentía de mi hermana puesto que para ese entonces se encontraba casada y con dos hijos. Elegir estudiar Filología Hispánica además de acertada, fue la puerta de entrada a su florecimiento como mujer y profesional. Cambió las aburridas pantallas de computador por las letras y con ellas llegaron los reconocimientos, las entrevistas y los viajes.

Ha publicado sus cuentos y novelas con reconocidas editoriales y ha sido galardonada con diversos premios. Es invitada habitual a las ferias del libro de Medellín y este 2023 estará presentando sus libros, entre otros, la segunda edición del libro Aun llueve en Torcoroma en la prestigiosa Feria del Libro de Bogotá (FilBo).

Un giro importante en su nueva carrera

Pronta a graduarse, se ve enfrentada al tema para su trabajo de grado, según ella había decidido por iniciativa propia hablar sobre alguna mujer en la literatura. Esto a raíz de lo chocante que fue enterarse de que algunas de sus grandes heroínas y consagradas escritoras habían sufrido por su género diversos abusos, tratos injustos, algunas obligadas a firmar sus libros con el nombre de sus esposos, otras cambiando sus verdaderos nombres por seudónimos masculinos con el fin de ser aceptadas por las editoriales, y las más desafortunadas solo pudieron ser reconocidas después de su muerte. Por sugerencia de uno de sus profesores eligió a la desconocida poeta del pueblo de Jericó, Dolly Mejía. Esta elección dio un nuevo giro a su vida y a su carrera.

“Conocí muchas historias de mujeres que murieron en la oscuridad, en el anonimato, quiero hacer justicia por ellas, sacarlas a la luz y que los lectores las conozcan como es el caso de Dolly Mejía”

Pero ¿Quién era Dolly Mejía?

Mi hermana no sabía de quién le hablaba su profesor. No era posible que ella no tuviera ninguna información de esta mujer estando tan cercana a los círculos literarios de Jericó. Y es que nuestra familia había vivido también en ese pequeño pueblo al noroeste de Colombia.

Resulta que María Dolly Mejía Moreno nacida en 1920 fue una adelantada a su tiempo. Tenía un trabajo importante cuando ni siquiera las mujeres en Colombia contaban con el derecho de votar. Se desempeñó como redactora de planta de uno de los medios más notorios de Colombia, el periódico El Tiempo, que funcionaba en la capital. Fue directora del suplemento literario del diario La República y columnista de los periódicos El Colombiano de Medellín, El Liberal y la Revista Cromos de Bogotá. Se trasladó a España con su esposo desde donde se vinculó a la Escuela Oficial de Periodismo siendo corresponsal de prensa para diversos periódicos de Colombia y El Economista de Argentina. Estando en España adelantó estudios de Cultura Hispánica y Museología, lo que le permitió desempeñarse como crítica de arte para diversos medios. Paralelo a su intensa labor periodística contaba con una producción literaria de gran calidad entre cuentos, poemas y obras de teatro, perteneciendo a su vez a la Asociación de Escritores y Artistas de Colombia.

Esta hoja de vida tan extraordinaria en una mujer nacida en un pequeño pueblo religioso impresionó gratamente a mi hermana. No era normal que una mujer nacida a principios del siglo XX contara con una vida tan original entre viajes, cultura y letras. No está de más recordar el contexto en que había nacido Dolly. En 1920 las mujeres podían asistir a la escuela pero no podían acceder a la educación superior, solo hasta el año 1928 se crearían las primeras escuelas domésticas que les enseñaban a las mujeres oficios ‘propios de su sexo’ como cocina, labores domésticas y tejido. Para 1934 el Congreso de la República aprobaría un proyecto de ley que les permitió ingresar a la universidad en igualdad de condiciones que los hombres, y solo con la reforma de la ley 28 de 1932 se pudo considerar a la mujer sujeto de derechos porque antes era el esposo o el padre quienes podían tomar por ellas decisiones legales ya que la documentación para las mujeres solo estaría disponible a partir del año 1954, que es cuando se tiene registro de la expedición de los primeros documentos de identidad.

Al fin un merecido reconocimiento

Erotismo y esterilidad en la poesía de Dolly Mejía, así tituló Olga su trabajo de grado, el cual fue muy elogiado, pero ella no quedó satisfecha, sentía que debía escribir más sobre Dolly y que toda la investigación sobre la poeta había arrojado información que se salía del tema investigativo, además de ser muy interesante para dejarla de lado, y no entendía como ella había estado escondida durante tantos años. De ahí nace la novela Aún llueve en Torcoroma, una novela de ficción basada en los relatos de su fascinante vida, de su relación con la literatura pero también de su cotidianidad expresada en el tiempo que pasaba en la finca familiar, con sus amores, el sexo, sus dolores, su vida en Bogotá y en la España de Franco. Gracias a esta obra mi hermana gana en 2016 el premio de Estímulos al talento creativo que otorga el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia cada año.

Me pregunté ¿Quién es esta mujer tan extraordinaria? Por eso decidí no solo investigar más sobre su vida sino escribir sobre ella… para mí es un orgullo y una gran satisfacción saber que gracias a mi trabajo ahora hay personas que leen y conocen el trabajo de Dolly y hasta es citada en trabajos de investigación en Latinoamérica” dice Olga satisfecha. Y no es para menos puesto que Dolly ya no está en el anonimato y hoy se pueden contemplar sus obras exhibidas en el museo de Jericó, también nombraron una calle del pueblo en su honor y se está presentando una obra de teatro basada en uno de sus cuentos.

Continúa la invisibilidad de la mujer

Reivindicar el trabajo de una escritora olvidada es un logro que sigue siendo necesario hoy. Según Olga, poco ha cambiado el imaginario masculino, pues los hombres continúan sintiéndose amenazados por la mujer, retados por su inteligencia e intimidados por su incursión en el mercado laboral y profesional. Incluso en el entorno literario algunos hombres aseguran que una mujer bonita le es más fácil publicar.

“Sufrí un cuestionamiento irrespetuoso y denigrante de parte de un hombre que me preguntó ¿tenías un amigo en el jurado? Refiriéndose a que me gané el premio con la ayuda de favores”

En la novela destaca cómo tuvo que luchar Dolly Mejía para hacerse valer como escritora y de qué manera sus compañeros solo podían verla como un objeto sexual o un estorbo, hoy sigue el estigma que si una mujer es solvente e independiente pierde algo de su feminidad.

Igualmente Olga no deja de lado la importancia de los hombres detrás de estas grandes mujeres, algunos de ellos apoyaron a sus esposas, hijas o hermanas y reconoce que abrieron las puertas para que entraran en los círculos literarios, como fue el caso del esposo de la escritora Mary Shelly, quien ayudó a convencer al editor para que publicara la famosa obra Frankestein o el esposo de Dolly Mejía fue quien la introdujo en el ambiente literario y cultural.

Mujeres como Dolly Mejía y Olga Echavarría, enaltecen a la mujer; la primera adelantada a su tiempo es reconocida actualmente como una de las primeras en reivindicar la actitud femenina en la poesía antioqueña y la segunda, mi hermana, en tener la valentía de comenzar de cero y hacer lo que realmente le apasionaba a pesar de los obstáculos y nos inspiran con su coraje y determinación a seguir adelante y reivindicar nuestro género.

¿Dónde se consiguen sus libros?

En la tienda Amazon tanto en la versión electrónica como en la versión en pasta blanda. Actualmente está en negociaciones con distribuidores para que el libro llegue a las librerías del país o de otros países bajo demanda.

Los enlaces para la compra de los libros en la plataforma Amazon son los siguientes:

En Norte, Centro y Sur América

En España:

También puede pedirse directamente en su sitio Web http://www.olgaechavarria.com

Por: Margarita María Echavarría Ruíz
Comunicadora social – Periodista de la Universidad de Antioquia con Maestría en Gestión Cultural.

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