INTEGRACIÓN DE LA MUJER EN EL SECTOR MARÍTIMO

En mi camino hubo personas motivadoras, por
lo que también deseomotivar a otras;
ser un ente multiplicador

Maria A. Delgado R.
Magistrada del Tribunal de Apelaciones Marítimas de Panamá

Hace algunos siglos la mujer no era sujeto de derecho; no podía cumplir ninguna función administrativa. Sus actividades estaban restringidas a su máxima expresión. Al igual que los hombres, existían tres categorías: la noble, que podía gozar de privilegios.  Sus tareas eran, principalmente, el cuidado y la educación de sus hijos  y la organización de los empleados.  La campesina, dedicada a las labores del hogar, se encargaba del ganado, el huerto y el cultivo de la tierra.   Esta figura se encontraba en las peores condiciones.   La monja dedicaba su vida y entrega a Dios.

A lo largo de la historia, la mayor parte de las profesiones han sido desarrolladas por los hombres, incluyendo el sector marítimo, en un ambiente tosco y brusco, hasta hace pocas décadas.  La Organización Marítima Internacional (OMI), quien es el organismo regulador de las Naciones Unidas para el Sector Marítimo ha realizado ingentes esfuerzos para la integración de género, con la puesta en marcha de su Programa de Integración de la Mujer en el Sector Marítimo.  La idea es desplazar la tradición y apoyar a las mujeres para que se puedan desenvolver en este sector de manera significativa con las expectativas del sigo XXI.  La OMI busca promover la igualdad de género y el empoderamiento, también identificar las necesidades de la formación marítima de la mujer como la herramienta principal para acceder a cargos gerenciales y continuar desarrollándose dentro de sus carreras.

Rol de la mujer en el sector marítimo

La crisis de las décadas de los 70 en adelante permitió que se desarrollara en la mujer el rol independiente de subsistencia familiar con una activa participación comunitaria y ciudadana, que dio como resultado el acceso a la educación para lograr trascender. A inicios de los 90, comenzaron a agitarse con mayor fuerza las corrientes feministas y nuevas transformaciones sociales, ofreciendo oportunidades de apoyo de organismos internacionales.  Inicia un nuevo proceso de integración de la mujer: la lucha de inclusión de género. Se observa su participación activa en la sociedad, destacándose en todas las áreas y se inicia una cultura positiva para ejercer su trabajo. La mujer incursiona en el sistema portuario, en el área administrativa, para posteriormente integrarse en el sector técnico marítimo. La evolución ha sido lenta con menos espacio en el área operativa y mandos gerenciales.

Papel de la mujer panameña en el sector marítimo

El deseo de superación profesional, las presiones de los organismos internacionales y las corrientes feminista, cada día más han permitido la inclusión de la mujer en cargos de responsabilidad en el sector marítimo de Panamá.  La Organización Marítima Internacional promovió Enmiendas del Convenio STCW (Estándares sobre la formación, titulación, certificación y Guardia de la Gente de Mar).  Se adoptó la Resolución N.º 14 de 2010 que se refiere a la “promoción de la participación de la mujer a bordo”, permitiendo su integración en el trabajo a bordo de naves de aguas internacionales, en una profesión ocupada por hombres en el pasado.  Además, fue poco notable la participación de la mujer en los trabajos de impacto de la Ampliación del Canal de Panamá, mientras en el Órgano Judicial la tendencia va en aumento, en cuanto a la participación de jueces y magistrados.

Actualmente, el Tribunal de Apelaciones Marítimas del Órgano Judicial de Panamá está compuesto por tres magistrados, un hombre y dos mujeres.  Es evidente, que actualmente las mujeres panameñas han aumentado su participación en las actividades políticas y sociales.  Entre los temas que han cobrado importancia podemos mencionar: los derechos humanos, violencia doméstica, el acoso y los derechos reproductivos.  En los últimos años, las mujeres han sido víctimas de actos de violencia doméstica y la aplicación de las normas hace que los procesos se dilaten.  Los gobiernos, con los compromisos internacionales, están obligados a promover la igualdad de género, la protección y el apoyo a la mujer.  Con los avances tecnológicos las mujeres tienen acceso a la información, con igualdad de oportunidades laborales y de capacitaciones nacionales e internacionales.

Empoderamiento de la mujer profesional

Cuando me invitaron a redactar un artículo para la Revista Somos  Mujer tuve la impresión que debía exponer un tema académico o cultural del sector en donde laboro: el sector marítimo público y judicial donde ostento el cargo de Magistrada del Tribunal de Apelaciones Marítimas de Panamá.

Sin embargo, la Revista tiene otro enfoque, mucho más humano: expresarles a este bendecido género de personas luchadoras, con los mismos sueños de servirle al país y forjarse un futuro mejor, que me motivó a luchar por mis ideales.

Puedo expresar como soy, pero sin duda alguna no lograría llevar el mensaje al objetivo señalado, porque como personas no somos perfectas; pero, el que podamos sentir que a pesar de nuestra imperfección también tenemos un gran número de aspectos positivos, los cuales debemos mantenerlos claramente definido y que esté incólume en nuestra mente y nunca sea soslayado.

¿Si me preguntan si fue fácil, y cómo lo logré?, mi respuesta sería que no lo fue.  En todo este camino hubo muchos obstáculos, personas buenas y negativas que podían reconocer en mí un potencial, pero también ser considerada una competencia.  Solamente lo pude lograr con fe en Dios, en la certeza de que este ser Supremo guiaría mis pasos; somos sus princesas y nos dotará de una fuerza interior suficiente para dejarnos guiar por Él.

Desde mis primeros años de escuela, mi deseo era estudiar abogacía, y lo deseaba porque alrededor veía cómo las personas necesitaban apoyo para no ser presas de injusticias.

Desde muy pequeña mi influencia mayor fue mi papá, un hombre con una gran sabiduría, que ante todo me inyectó el gran deseo de superación. Soy la menor de diez hermanos.  Nacimos en una provincia cuyo rubro principal era la siembra del banano y posteriormente con ese sentido visionario de mi padre nos trasladamos a otra provincia conocida como El Valle de La Luna.  En mi casa nos inculcaron la fe en Dios, la experiencia de un ambiente de estudio, disciplina y respeto a nuestros progenitores. Desde mis primeros años de escuela, mi deseo era estudiar abogacía, y lo deseaba porque alrededor veía cómo las personas necesitaban apoyo para no ser presas de injusticias.  Mi estudios secundarios los realicé en un centro educativo religioso y los compañeros de clases fueron parte de este fortalecimiento personal.

A los 17 años mi padre pasó a mejor vida.  Hubo en mí una gran confusión sobre qué pasaría con mi vida,  A pesar de tener el apoyo de mis hermanas mayores, internamente me costó muchísimo sobrellevar el vacío de no contar con su presencia, porque era mi motivación. Posteriormente, ingresé a la carrera de Derecho y Ciencias Políticas.  Aún recuerdo cuando me presenté a matricularme ante una gran fila de posibles aspirantes.  Algunos de ellos han ocupado puestos importantes en este país.

Durante mis estudios universitarios no existía ni el cansancio ni la tristeza, solo la fuerza interna de querer alcanzar los objetivos, pero las pruebas eran difíciles; muchas veces sin apoyo emocional.  En los momentos de flaquezas, la influencia de muchos de mis compañeros de clases dedicados al estudio y al trabajo a la vez, y ver que de alguna forma u otra atravesaban por igual o mayores dificultades por ser de avanzada edad o con problemas económicos, me hacían pensar que si ellos podían yo también y me daba gran fuerza ver que muchos tenían energías para continuar.

En este momento de mi vida medía muchas cosas con mi fuerza personal: el logro de mis sueños.  No obstante, hubo momentos que quise abandonar todo, pero pude superarlo con la ayuda de Dios, quien siempre tiene el control.

Continué dedicándome a forjar una vida profesional que no pasaría inadvertida, muchas veces sin estímulos de un salario acorde a los de otros colegas; otras veces, personas que te hacían sentir que las cosas en el sector público se lograban solo con influencia política o social y no por los méritos propios.  Sin embargo, en este caminar encontré lo que llamo ángeles que creyeron en mí y que me dieron la oportunidad para realizar algunos trabajos que por su complejidad otros no querían realizar.  Siempre he considerado que la calidad del trabajo no tiene que ver con el salario; por lo que trabajé como si mi salario fuera acorde con mi posición; además, por convicción.  A pesar de ello, seguí capacitándome.

Les deseo manifestar a las mujeres que puedan acceder a este artículo que los logros deben alcanzarse paso a paso, sin parar, es todo. Este consejo se los doy a mis hijos. Les indico que lo único que deben hacer es continuar, saltar un obstáculo a la vez y que todo lo que se haga para el bien del prójimo, en su vida personal o trabajo tarde o temprano será reconocido.  Que somos espejos de ejemplos para muchas personas, como lo fueron para mí otros en este caminar en el que alcancé un cargo que algunos creían que no merecía por considerarse con más méritos que yo. Siempre he sentido que ha sido una bendición de Dios por mis esfuerzos, y que ninguna de sus bendiciones añade tristeza.

La superación va acompañada del respeto del que logras empoderarte, ante todo del respeto familiar; porque el amor, la armonía y la paz es la base para lograr la superación profesional. Mi esposo y mis hijos son la fuente más inspiradora para continuar.

En mi camino hubo personas motivadoras, por lo que también deseo motivar a otras; ser un ente multiplicador.  Quiero testimoniar que, definitivamente, la clave es la fe, unirse con personas positivas, luchadoras y exitosas.  No es egoísmo seleccionar a las personas, es más bien autoestima; debemos encontrar personas que nos motiven ya sea con palabras o con ejemplo y que hayan logrado sus metas. El segundo mandamiento:  Amar al prójimo como a ti mismo. (Son dos elementos inseparables).  Siempre se ha dicho que sin tener amor propio no podemos brindarlo a otro.

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