Un poema que celebra la hermandad y la fuerza inquebrantable de las mujeres. Mariela Arce nos invita a reconocernos en las demás, a celebrar nuestra historia compartida, y a seguir abriendo caminos juntas. Desde las acciones cotidianas hasta las rebeliones más audaces, este poema nos recuerda que somos creadoras de cambios, guardianas de la esperanza, y brujas benditas llenas de amor propio.
Para todas las mujeres que tejen sus historias con valentía y pasión: este poema es para ustedes.
Por: Mariela Arce, Taboga, 12-11-23
Miro mis ojos en tu rostro sonrío, sonríes, soy parte de ti …y tú de mí.
Hermanas de lunas y soles milenarios, de veranos y lluvias en cada rincón del mundo tejemos nuestras trenzas tercamente juntas…
Machete en mano abrimos trochas para las que vienen y no están, escandalosas y atrevidas, desatamos tempestades atrapando relámpagos con las manos.
En la noche eterna alrededor del fuego compartimos la brújula interior que nos guía hacia nidos inciertos donde renacer.
Hacedoras de pan, de café, de historias cotidianas, de cambios invisibles y visibles para sueños colectivos y pasiones de luna llena.
Somos la paila y el fogón Alquimistas de conflictos que traen luz, cómplices de buenas causas guardianas de la esperanza y de la vida.
Brujas benditas, locas de amor propio, espanta patriarcas eso y muchas cosas más ¡somos!
Mariela Arce Es economista, defensora de los derechos humanos y educadora popular feminista.