Imagen de portada: tomada de la página web de la Naciones unidas «OCHA/Charlotte Cans Una funcionaria de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios reunida con mujeres desplazadas en el este de Afganistán.
Introducción
El 18 de septiembre de 2024, Sima Bahous, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, presentó un alarmante discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación de las mujeres en Afganistán. En su intervención, Bahous describió las restricciones impuestas por el régimen talibán, que no solo limitan gravemente las libertades de las mujeres, sino que también están desencadenando una crisis de salud mental sin precedentes. Este artículo explora cómo estas medidas opresivas afectan la salud psicológica de las mujeres afganas y por qué es crucial que la comunidad internacional intervenga.
I. Resumen del discurso de Sima Bahous
En su discurso, Bahous describió la nueva ley de moralidad talibán, que obliga a las mujeres a cubrirse completamente y prohíbe actividades esenciales como hablar en público, usar transporte o interactuar con hombres fuera de su familia. Esta legislación formaliza y agrava las restricciones que ya existían desde la toma del poder talibán en 2021. Bahous destacó que estas medidas no solo limitan el acceso a derechos básicos, sino que además crean un ambiente de incertidumbre y temor debido a la aplicación arbitraria de las leyes por parte de las autoridades.
Uno de los puntos más impactantes de su discurso fue la referencia a la salud mental de las mujeres. Según las encuestas realizadas por ONU Mujeres, el 90% de las mujeres afganas reportan que su salud mental es «mala» o «muy mala», con un incremento constante en el deterioro de su bienestar psicológico.
II. El impacto de las restricciones en la salud mental de las mujeres afganas
Las estrictas normas impuestas por los talibanes no solo controlan los movimientos y las actividades diarias de las mujeres, sino que también imponen una carga psicológica severa. Estas restricciones atentan contra su autonomía personal, limitando su capacidad para expresarse y moverse libremente. El simple hecho de no poder hablar en público, viajar solas o mirarse a los ojos con un hombre que no sea de su familia, genera una sensación de deshumanización que puede llevar a la depresión y la ansiedad.
III. Datos alarmantes sobre la crisis de salud mental
La crisis de salud mental en Afganistán es devastadora. Las encuestas indican que el 64% de las mujeres afganas se sienten inseguras al salir solas de sus hogares, principalmente por el miedo al acoso por parte de las autoridades. Este acoso, combinado con el aislamiento social, refuerza un estado de vulnerabilidad constante. Peor aún, el 8% de las mujeres afganas conoce a alguien que ha intentado suicidarse, un reflejo del desespero y el sufrimiento psicológico.
IV. La segregación social y su relación con la salud mental
El nuevo régimen no solo separa a las mujeres de los hombres, sino que también las aísla entre sí. Las cifras muestran que solo el 22% de las mujeres afganas se reúnen regularmente con personas fuera de su familia inmediata, mientras que el 18% nunca lo hace. Este aislamiento social limita las redes de apoyo que son cruciales para el bienestar emocional. La ausencia de espacios seguros para compartir experiencias o simplemente para tener una vida social refuerza la sensación de soledad y desesperanza.
V. Consecuencias a largo plazo en la sociedad afgana
El impacto de la crisis de salud mental en las mujeres se extiende a sus familias y a la sociedad en general. Las mujeres con problemas de salud mental graves pueden tener dificultades para cuidar de sus hijos, afectando el desarrollo de las generaciones futuras. Además, la exclusión de las mujeres de la vida pública y económica está destinada a tener efectos económicos desastrosos, con proyecciones que muestran que el PIB de Afganistán podría disminuir un 5% anual. La mortalidad materna también se disparará, con un aumento proyectado del 50% para 2026 debido a la falta de acceso a atención médica adecuada.
VI. Llamado a la acción internacional
Sima Bahous dejó claro que la comunidad internacional no puede permanecer impasible ante esta situación. Urgió a que, al menos, el 30% de los fondos internacionales destinados a Afganistán se dediquen a iniciativas de igualdad de género y apoyo a los derechos de las mujeres. Además, hizo un llamado para que se fortalezcan las organizaciones lideradas por mujeres afganas y se les dé voz en los foros internacionales. Atender la salud mental de las mujeres debe ser una prioridad, ya que la negación de este apoyo tendrá efectos devastadores a largo plazo.
Conclusión
Las restricciones impuestas por el régimen talibán no solo son una violación flagrante de los derechos humanos, sino que están provocando una crisis de salud mental que afecta a la mayoría de las mujeres afganas. La comunidad internacional debe reconocer que la salud mental es un derecho humano fundamental y debe actuar de inmediato para brindar apoyo a las mujeres afganas, creando espacios seguros y proporcionando los recursos necesarios para su bienestar psicológico. No podemos permitir que la opresión se normalice y debemos actuar ahora para proteger a las mujeres afganas de un futuro aún más sombrío.
