Por: Rosemarie Acosta Lugo
En el rostro y las palabras de Herasto Reyes se revelaba la esencia de un periodista que había marcado la prensa panameña. Su preparación como investigador por excelencia se manifestaba desde el primer momento de la entrevista, donde cada gesto y respuesta reflejaba una educación forjada en las aulas y pulida en las redacciones.

La vocación periodística de Reyes había nacido en las aulas de primaria, pero su verdadero debut profesional tuvo que esperar hasta la caída de la dictadura de Manuel Antonio Noriega. ‘Debí esperar hasta entrar a La Prensa’, recordaba, aunque su pasión por la escritura ya se manifestaba desde sus años de secundaria, donde comenzó a desarrollar el estilo que lo caracterizaría más tarde.
¿Buscas un premio, un prestigio? Lo de prestigio no es asunto de publicidad. En todo caso, el alcance de las obras que uno haga es lo que podría dar algún viso de prestigio o de beneficio social.
Los periodistas panameños tenemos mucho que aprender de lo que circula por otras latitudes. Analizar los escritos de Pedro Correa Vásquez y Demetrio Herrera Sevillano. «En pocas palabras» de Guillermo Sánchez Borbón; una labor de investigación persistente y de valentía respetable. Además, una escritura en la que la literatura aflora, pero no invade. Los clásicos y los más destacados del llamado «boom» latinoamericano.
Las ropas ligeras, y cómodas indican que es una persona muy práctica. Aprendió, a correr, entre la selva de cemento que es la ciudad capitalina de Panamá. La prensa escrita quedó deslumbrada por un interiorano que permitía observar la otra cara de Panamá en sus serias, y atractivas páginas de los diarios. Cuando Herasto dejó atrás el verdor campestre de Valleriquito, en la provincia de Los Santos traía esa formación crítica de su entorno.
Porque para convivir entre cerros, montañas, y largos caminos se debe aprender a cuestionar todo cuanto pase; buscar una explicación lógica a las cosas. No existen tantas personas a quien preguntar.
De esa forma, la prensa panameña enriquecía sus escritos con la versatilidad, y la profundidad de temas que preocupaban al periodista. Desde una puesta del sol hasta la última decisión del presidente. Los temas no importaban. Cuando Herasto escribe, recibimos siempre un trabajo de alta calidad; porque piensa como el lector, y de antemano cuestiona al entrevistado sobre enfoques y reacciones que interesan a las masas.
Escribir para lectores de la prensa escrita
La diferencia fundamental entre los medios electrónicos (radio y televisión) y los medios escritos (periódicos, revistas) radica en lo efímero de las informaciones y comentarios radiales y televisivos y lo permanente de los mensajes escritos. A las palabras se las lleva el viento, la tinta consagra esas palabras para la historia.
A mi modo de ver, en Panamá hay periódicos que utilizan el sensacionalismo para llegar con facilidad a un número plural de lectores. El sensacionalismo busca impactar en los sentidos del lector, sin que haya razonamiento sobre los hechos. Como ventaja tiene que retratar los hechos en sus dimensiones más dramáticas, como desventaja tiene la poca o ninguna profundidad en cuanto a los fenómenos de la violencia.
A diferencia de la prensa escrita en Panamá, a través del diario La Prensa, regala un producto terminado donde la segmentación del público marca el tipo de escritura, tono, y enfoques para diferentes gustos y niveles educativos. Desde columnas, artículos hasta los bien pensados suplementos, atrapan al lector sin etiquetarlos en formas, y planteamientos que solo deben buscar una formación integral y vivencial para el espectador o lector.
Mejorar el grado de lectura del panameño es un reto escondido, pero muy vigente y presente, de Corporación La Prensa, empresa para la que labora Herasto. Y solo de imaginar que dentro de poco tiempo los niños en sus escuelas sentirán más de ellos al diario La Prensa.
Este proyecto hace soñar a quienes aseguramos que la labor es silenciosa pero atinada. Pronto, todo el país estará zambullido de lectura acompasada al espíritu, la cultura y la intelectualidad de muchos.
No hay contradicción entre la difusión educativa y la comercial, lo que suele pasar es que los comerciantes panameños ven el mundo hasta el teclado de la caja registradora…
Las propuestas de nuevos conceptos para las provincias del centro del país son escasas, pero analizo los escritos de los corresponsales de medios escritos, y algunas veces los televisivos sintiendo que lo que falta es una propuesta abierta y permanente para periodistas que piensan distinto al comunicador de ciudad. En las provincias centrales es más fácil por la vida apacible que los periodistas aborden temas sensibles, humanos, críticos que contribuyan al giro que necesitan los medios de comunicación. Pero, la carencia de proyectos serios con ese recurso humano es lo que tiene detenido el proceso comunicativo más humano.
Herasto creyente del espontáneo trabajo de los periodistas de medios radiales, espera con ansias que los comunicadores del centro del país lleguen a la televisión. La diferencia sería muy marcada. En Azuero donde existen más de 18 emisoras, los comunicadores pueden transmitir un acto en vivo, sin miedo, ni reservas por más de 30 minutos. Pero, un periodista de televisión, el poco tiempo dedicado a despachos especiales, carece de originalidad, y fluidez en el hablar.
No quiero asegurar que unos sean mejores que otros. Simplemente, cuando existan esos cambios y propuestas definidas, la prensa en general gana. Los receptores aplaudirán más la labor del periodista, que, por cierto, es gratificante si manejas las pasiones, la inclinación de los planteamientos justo en la mitad de la balanza, no importa que nombres, puestos y figuras tengas que abordar y cuestionar.
Una pequeña interrupción en la entrevista, de pronto escuchamos una pieza de Mendelshon las preferidas por Herasto…
¿Género Literario que prefieres?
Tanto la literatura como el periodismo utilizan la herramienta del idioma para cumplir sus fines. La diferencia fundamental radica en que “el periodismo se tiene que ajustar a la verdad de los hechos y la literatura es ficción”. No hay duda de que son más los elementos que los unen que aquellos que los separan. Se puede acudir a recursos literarios en un reportaje o se puede acudir a recursos periodísticos al escribir literatura.
En el periodismo, la agenda de temas es muy amplia, está dominada por la realidad, de tal forma que uno tiene que mantener abierta la pantalla para escribir sobre los hechos. “En literatura opto por los temas sociales y vivenciales de los protagonistas, con miras a la denuncia de las injusticias y al anuncio de las esperanzas que les trae la vida a quienes participan de mis cuentos.
El periodismo conduce a escribir mucho. En cuanto a la literatura, trabajo los cuentos, generalmente con lenguajes desgarradores”. Pero son muy reales. Describo el trabajo literario como “cuentos reales” porque son vivencias con cierto aire cuentista. Clasificaron mis cuentos como “narraciones reales con colores y brillos estéticos”.
Con la decisión que caracteriza a Herasto Reyes y la rapidez en sus planteamientos, recogimos el pensamiento del periodista bajo el tapiz del escritor innato. Por eso preguntamos antes de finalizar
¿Escritor o periodista? Una sonrisa momentánea acompañó la corta respuesta. “Cuando uno observa como periodista y escribe como escritor, eleva el pensamiento del lector; siempre en las dos vías, con el uso del recurso periodístico y elementos estéticos apropiados”.

Rosemarie Acosta Lugo, es asesora de Comunicación Corporativa y catedrática universitaria
Master en periodismo investigativo y literario, actualmente se desempeña como presidenta de la Federación de Mujeres Periodistas y Relacionistas Públicas- FEMUPERP
femuperp@femuperp.org
